Una buena idea de negocio
Una idea de negocio que todo el mundo cree que es buena idea de negocio es una pésima idea de negocio.
Una idea de negocio es una hipótesis que tiene un fundador, sobre una oportunidad para solucionar un problema de una forma en que el mercado no ha visto. Rebobinemos dos décadas y recordemos esta hipótesis: Yo creo que la gente está dispuesta a subirse al carro de un desconocido para transportarse en Colombia.
Cuando el emprendedor cuenta su idea, el famoso pitch, suele suscitar dos reacciones: aprobación o rechazo. El público, o cree que va a funcionar, o cree que va a fracasar. La mejor idea de negocio requiere que la gente crea que va a fracasar. Veamos por qué.
Podemos dibujar este escenario en una matriz dos por dos:

Tenemos por un lado si la hipótesis del emprendedor era verdadera o falsa —si la gente se subiría o no al carro de un desconocido—. Por el otro tenemos si la gente le creía o no.
Nuestros cuatro cuadrantes quedan:
A - Inferior izquierda: El fundador no tiene razón, y la gente le cree.
B - Inferior derecha: El fundador tiene razón, y la gente no le cree.
C - Superior izquierda: El fundador tiene razón, y la gente le cree.
D - Superior derecha: El fundador tiene razón, y la gente no le cree.
Analicemos cada uno
El cuadrante A es una tragedia. La hipótesis resultó falsa, la gente no estaba dispuesta a subirse al carro de un desconocido, pero la gente creía que sí, entonces le invirtieron millonadas. Se perdió esa platica.
El cuadrante B fue doloroso pero no tan costoso. La hipótesis resultó falsa, pero como nadie le creía, no logró levantar muchos recursos y probablemente se estrelló solo.
El cuadrante C es bien interesante. La hipótesis resultó cierta, aún en Colombia la gente estaba dispuesta a subirse al carro de un desconocido. Pero como todo el mundo creía que así pasaría, el mercado se inundó de competidores, todos levantando un platanal para dominar el mercado. Nuestro emprendedor tenía razón, pero sucumbió en la competencia.
Por eso contra la intuición, gana el cuadrante D. La hipótesis resultó cierta, pero como la gente creía que Colombia era muy peligroso para eso, no hubo mucha competencia, y cuando apareció, ya era demasiado tarde. Los pocos —y locos— inversionistas que le creyeron —cuando nadie más lo hacía— la sacaron del estadio.
La idea es simple, por eso linda, y lo contraintuitivo me encanta. El desamor llega a la hora de aplicarla.
Por un lado, sugiere que recibir un rechazo en un pitch es una buena noticia. Si múltiples fondos te están diciendo que no, puede que vayas por buen camino. Pero, ¿cómo se da uno cuenta si está en el D o está en el B? También me cuestiono como entra el rol de la IA ahora que corremos ansiosos a ella para que apacigüe nuestras dudas con su certeza. ¿Es una buena idea de negocio la que Claude dice que es mala?
Parece ser una de esas teorías que ilustra divinamente la realidad sin enseñar a navegarla. Por eso me gusta navegar.