Zero introspección.
Zero introspección. Ningún gran emperador hacía introspección. Ni Alejandro Magno conquistando desde Grecia hasta la India, ni Sam Walton creando Walmart.
¿Qué opinas?— Le pregunté a Tolstoy, quién justo me acompañaba a tomarme un café cerca a Harvard Square.— Lo acaba de decir Marc Andreesen, el gurú de Silicon Valley y la polémica está en llamas.
Tiene razón.— Para mi sorpresa, me contestó.— Lo dije hace ciento cuenta años. Abrió Guerra y Paz y empezó a leerme:
Los mejores generales que conocí eran estúpidos o distraídos. ¡Hasta Bonaparte!
Un buen comandante no solo no necesita genio ni cualidades especiales, sino que, al contrario, necesita la ausencia de las mejores y más elevadas cualidades humanas: el amor, la poesía, la ternura, la duda filosófica profunda.
Debe ser limitado, firmemente convencido de que lo que hace es muy importante (de lo contrario no tendría suficiente paciencia), y solo entonces será un comandante valiente.
Dios no quiera que sea un ser humano y llegue a amar o compadecer a alguien, o comience a pensar en lo que es justo y lo que no.
Cerró el libro y se despidió. Yo acabé al cappuccino y me fui en paz, Andreesen tenía razón.