Le cogí miedo a este blog
Por culpa del último artículo que escribí y no alcancé a publicar le cogí miedo a éste blog. Pánico.
El artículo era una crítica exaltada al famoso ikigai o al consejo de combinar el propósito con el trabajo, criticándolo como uno de los peores consejos jamás dichos y hasta diciendo que pocas creencias en la historia habían destruido más vidas. Fuck ikigai era su provocativo título. Me quedé sin tiempo, salí corriendo a clase y dije lo publico cuando vuelva.
El problema fue lo que pasó en esa clase.
La tesis que tenía ese día el profesor para nosotros, fue la chispa que detonó una bomba atómica en mi cabeza y sobretodo en mi corazón. Una reflexión que cerró un capítulo en mi vida y que escribió la primera página del siguiente. Escribiré un artículo entero sobre esa clase, hoy lo único relevante es saber que me presentó un argumento incontestable sobre la importancia del propósito en el trabajo, convirtiendo el artículo que estaba a punto de publicar, Fuck ikigai, en una mentira vulgar, una irresponsabilidad y sobretodo, una idea que ahora veía como un mancha oscura en la historia de mi pensamiento. Una propuesta vergonzosa. Cómo pude llegar a pensar eso.
Menos mal nadie se dio cuenta. Menos mal no lo publiqué, me dije.
Obviamente pienso en el qué dirán, me importa y me asusta, por más que intente convencerme de lo contrario. Estuve a segundos de que me funaran (para hacer honor a la jerga adolescente actual) y me salvé.
Pero aunque esquivé esa bala, el miedo no se fue. ¿Quién quita que ya haya escrito alguna atrocidad y simplemente no se han dado cuenta? ¿Quién quita que no me pase en la próxima publicación? ¿Es posible salvarme de esto? ¿En esta sociedad experta en crucificar (i.e. en funar) por qué demonios me pongo en esta situación tan vulnerable? ¿De todas las semillas que podría sembrar, por qué enfocarme en este cultivo de papayasos? ¿Qué necesidad Juan Felipe? ¿Por qué no lo dejas sólo en tu diario y listo?
Estoy seguro de que muchas de mis creencias son equivocadas, el lío es que no se cuáles. ¿Qué significa una creencia equivocada? Devolvámonos cien años para no herir susceptibilidades. Significa haber creído que la esclavitud estaba bien, que una raza era superior a otra, que el matrimonio homosexual estaba mal, que las mujeres no deberían votar, que la tierra era plana, en fin, tienden a ser cosas que en su momento, la inmensa mayoría de la gente creían correctas. Quiero descubrir mis errores y me parece que la manera de llegar a la verdad es a través de la reflexión y el debate, entonces que éste blog cumpla el último objetivo. Aunque le tengo miedo a la eventual e inevitable burla a mi ignorancia, le tengo más miedo al autoengaño, a ser ese bobito que todos saben que está equivocado, menos él.
¿Y si tan sólo lo comparto con mis amigos en vez del mundo entero? Me encontré con dos problemas y una ñapa. Primero, que probablemente la gente que está a mi alrededor piensa como yo, porque tendemos a acercarnos a personas similares a nosotros. Segundo, con que las personas que más nos quieren tienden a no ser capaces de decirnos las cosas que nos dolería oír. Sea por cariño, sea por protegernos, sea por no dañar la relación, sea por lo que sea, entonces mejor compartirlo con el mundo, alguien que no me conoce protegido por el anonimato de un usuario en internet disfrutará burlarse de mi error. La ñapa, es que dicen que inteligente es quien aprende de sus errores, sabio es quien aprende de los errores de los demás, así que con la intención de cultivar no sólo papayasos, sino también sabios, aquí dejo los míos.
Además pensé que a lo mejor el pensamiento también avanza como el emprendimiento, con hipótesis y experimentos públicos. Lanzando productos crudos, recibiendo feedback de usuarios para descubrir lo que importa y así poder construir algo valioso. Todo emprendedor mira hacia atrás con orgullo de sus fracasos y los entiende como necesarios para llegar a donde está hoy. No importa el producto que alguna vez lanzaste importa el que tienes hoy. ¿No debería pasar lo mismo con nuestras ideas?
Yo creo que sí.
Y es que estas reflexiones me han llevado a entender que la moralidad, nuestras creencias, nuestra opinión, se aprende, no simplemente se da. Se construye, se avanza haciendo ejercicios como en matemáticas. Se expande con lecturas, profesores y reflexiones, no entiendo por qué nunca lo había visto como tal. Uno siempre tiene una opinión y siempre asume que es correcta, sin siquiera cuestionarlo. ¿Quién nos dijo eso? El criterio se expande como todos los conocimientos y hay gente cuyo criterio se quedó en kinder aún cuando en los negocios es es el más admirado. Si al final del mis días logro construir un criterio digno de admiración, quiero que quede rastro de su evolución desde la ignorancia absoluta y que nadie vaya a creer que es algo que se dio así no más, que nací con eso, porque no. Fuck ikigai es una de tantas prueba.
Si cuando sea un viejo quiero estar orgulloso de mi carácter, mi criterio, y mi razón, tendré que pasar por el doloroso y penoso camino que es darme cuenta que esa creencia en la que basaba mi vida, mi moralidad, mi definición del bien y el mal, era incorrecta. Hora de resucitar el blog, fúnenme por favor.